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Saturday, January 10, 2009

Viejos valores

En una concurrida comida familiar oigo algunos comentarios severos contra la educación de la juventud actual. No creo que en general nos vayamos adaptando bien a los nuevos tiempos. Lo más exagerado quedó sin puntualizar por nadie. Tampoco por la parte más aludida, entre la que no me sentía incluido. La forma de recurrir a la moral quedó demasiado torcida. Tendemos mucho a acogerla porque parece regalar el derecho a juzgar y condenar. A la hora de ponerla en práctica el entusiasmo es mucho menor. Los que ofician repasos públicos de principios morales, aunque no los practiquen, tienen muy clara su superioridad sobre los que parecen ignorarlos.

1 comment:

nacho lillo said...

totalmente de acuerdo, he dejado de tatuarme en esas conversaciones en un sentido u otro. Prefiero emular un gesto caótico que englobe lo poco que me importa, lo mucho que detesto toda construcción ortodoxa de la moral.

Diría que la moral es como esos hábitos más íntimos que difícilmente compartes con alguién o siquiera hablas sobre ellos, lo practicas a tu modo, con tu habitualidad y llegas a ni siquiera percibirte que es como el sabor de tu sangre cuando te sanas