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Tuesday, December 22, 2009

Serpiente vivípara

¡Benditos mil veces los cañones que, sobre el haz de la espantada tierra, van forjando compactas las naciones en el sonante yunque de la guerra! (Federico Balart, 1831-1905)

Aunque su madre no tenía ninguna culpa se me pudo oír nombrarla haciendo referencia a un antiguo oficio. Los descendientes de Caín nacemos todos inocentes y sin conciencia de patria. La parte que debe disculpas viene después. Los menos conscientes de las consecuencias de sus actos son los primeros en encontrar razones para abrir fuego y los últimos en parar.

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