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Friday, July 30, 2010

Tornas

Tere me contó el viaje de sus padres de vuelta a Alemania. Los descontentos perdían su nacionalidad como lección y aviso. En la frontera checa, cerca de Dresden, tuvieron que entregar sus identificaciones. A alguien se le ocurrió tirar la suya debajo del asiento de un vagón. Los agentes de Interior y seguridad tuvieron que arrodillarse para recoger casi todas.

2 comments:

Pedro Miguel said...

¿Qué ha cambiado?

Un abrazo.

nomecentro said...

Es un lugar rico en gestos, como su hermanamiento con la ciudad arrasada de Coventry. Este año 10.000 ciudadanos de Dresde formaron una cadena que impidió a los neonazis llevar a cabo sus actos en recuerdo del bombardeo aliado. Son muchos los ciudadanos comprometidos, pero 4.600 neonazis parecen demasiados